15 de abril de 2008

huellas en la arena...


Pudor,Santiago Roncagliolo

Terminé de leer, hace un par de días, la novela de Pudor del escritor peruano, radicado en España, Santiago Roncagliolo (Lima, 1975). Es una trama que cumple sus expectativas, es decir, atrapa al lector desde que el primer fantasma que ve Sergio aparece en escena. La novela mantiene un buen ritmo con personajes “reales”, con secretos que van más allá de sus intimidades, y con la incomunicación y soledad (a pesar de vivir en familia) que viven en su entorno.

No deja de lado, como pasa con otras novelas, y que tarde o temprano son adaptadas al cine, como en este caso, pues pronto estará en las pantallas grandes bajo la dirección de Tristán Ulloa, una estructura totalmente cinematográfica cuando se lee. El lenguaje norteamericano que utiliza, recuerda a la película American Beauty, que al margen del film las circunstancias caen, con cierta morosidad, al espectador, claro, en este caso al lector.

La historia es de una familia limeña de nivel medio, la cual vive, cada integrante, sus vicisitudes propias y que no da a conocer a los demás. Cada capítulo se va intercalando con la vida del personaje en cuestión, dejándonos en suspenso hasta cuando volvemos a retomar su historia. Los protagonistas principales son:
Alfredo, el padre, a quien le detectan una enfermedad terminal, sin darla a conocer a su familia; se encierra en sí mismo, a tal grado de “comprometerse” con la gordita de su secretaria en una relación casi extramarital (pues no se consume).

Lucy, la madre; mujer incomprendida, que se la pasa siguiendo a un maniático sexual que le deja recaditos pornográficos en su bolsa, y luego ella trata de “reencontrar” su satisfacción íntima en cualquier lugar de la ciudad.
El abuelo, llamado Papapa, que hace el intento de entrar a un asilo para estar cerca de su seudo-obsesivo-amor hacia una vieja que ni conciencia tiene, que sólo ríe. Y que al prohibirle la amistad de la anciana, hace una revolución que acaban siendo los “piratas del asilo” confiscando el televisor, comida y muchas cosas más, y de la cual intercede Lucy para el bien del hombre, pero termina por aliarse y disfrutar la aventura del rescate quijotesco.
Mariana, la hija mayor, que admira, a un grado casi lésbico, a su prima Katy. Y Sergio, el hijo menor, que ve fantasmas (igualito al niño de la película Sexto Sentido, no cabe duda). Y para colmo, un gato que no se deja castrar y que se la pasa huyendo, hasta llegar a conocer su amorío con una gata de su especie. Y que olvidar a la abuela, y al señor Braun con su perro que son los fantasmas de la historia. Viene integrado, también, su frío y escalofrío cuando los ve. El final es tan predecible que al cerrar el libro uno se queda con la satisfacción de decir: Y todos vivieron felices para siempre… FIN.

La novela, en conclusión, es divertida, se lee en un sentón, y mantiene al lector cautivo por conocer el desenlace de los personajes, con momentos de angustia y de alegría. En horabuena, hay que tener en la mira a Roncagliolo, pues ha puesto en alto el nombre de Perú en las letras ganando el premio Alfaguara de Novela 2006 con Abril rojo, y, claro, se perfila para que sea el sucesor de Mario vargas Llosa en las letras latinoamericanas.

La frase:

Prohibir algo es despertar el deseo.
Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) Escritor y filósofo francés.

No hay comentarios: