15 de abril de 2008

pasatiempo del mar...


Caín y Abel

Trepado en mí
casi no hacía ruidos,
pero desafortunadamente
su bestia comía de mi culo.
Un hombre silencioso en tiempos de guerra.

Este hambriento –dije- es mi hermano.
Y me abrí delicadamente
como un jacinto a la pisada del buey.

Le di agua de mi boca,
manos que fueron pañuelos para su frente,
mi espalda como un pan
y ojos que supieron cerrarse a tiempo.

Trepado en mí,
dije este hombre es mi hermano
y lo quiero
porque somos igual de pobres
y estamos igual de hambrientos.

Lenguas en erección
Juan Carlos Bautista

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