15 de abril de 2008

donde fuego hubo...



Los pueblos son la cuna de vivencias en todos los aspectos, es decir, han sido testigo de guerras, revoluciones, ect. Pero qué pasa cuando, más allá de lo que se mencionó, se convierte en una leyenda.

Hay leyendas de fantasmas, de hombres que hicieron ciertas cosas y salvaron a la humanidad, en fin, hay leyendas en todos los rincones, sin importar de dónde seas...
cuenta una leyenda que te haya gustado.

el viento y sus palabras...


Soneto de Montevideo II

El cielo gris... aquel cielo hizo de mí un ave que picoteó el pasado.
Hay una tristeza que se bebe muy suave, como si fuera un vino hecho, especialmente, para aquel que quiere sentir el sabor del tiempo.
Porque la vejez no existe, sólo la memoria.

Caminé sobre la calle donde, una vez, la sangre la pintó de dolor. Y una guitarra sonó cuando pasé; era una canción que me hizo recordar los ojos de mi padre, sus manos, su cuerpo viejo, su cara triste, sus ojos llenos de lágrimas, su piel arrugada. Esa noche mi padre había vuelto a mí.

Su historia era mis caminos, pues, queriendo y no, quería disfrutar de todo aquello que ya no existía. Tomé un mate, caminé por la playa pocitos y disfruté el plateado del río...

Montevideo, se había convertido en mi sueño.

huellas en la arena...


Pudor,Santiago Roncagliolo

Terminé de leer, hace un par de días, la novela de Pudor del escritor peruano, radicado en España, Santiago Roncagliolo (Lima, 1975). Es una trama que cumple sus expectativas, es decir, atrapa al lector desde que el primer fantasma que ve Sergio aparece en escena. La novela mantiene un buen ritmo con personajes “reales”, con secretos que van más allá de sus intimidades, y con la incomunicación y soledad (a pesar de vivir en familia) que viven en su entorno.

No deja de lado, como pasa con otras novelas, y que tarde o temprano son adaptadas al cine, como en este caso, pues pronto estará en las pantallas grandes bajo la dirección de Tristán Ulloa, una estructura totalmente cinematográfica cuando se lee. El lenguaje norteamericano que utiliza, recuerda a la película American Beauty, que al margen del film las circunstancias caen, con cierta morosidad, al espectador, claro, en este caso al lector.

La historia es de una familia limeña de nivel medio, la cual vive, cada integrante, sus vicisitudes propias y que no da a conocer a los demás. Cada capítulo se va intercalando con la vida del personaje en cuestión, dejándonos en suspenso hasta cuando volvemos a retomar su historia. Los protagonistas principales son:
Alfredo, el padre, a quien le detectan una enfermedad terminal, sin darla a conocer a su familia; se encierra en sí mismo, a tal grado de “comprometerse” con la gordita de su secretaria en una relación casi extramarital (pues no se consume).

Lucy, la madre; mujer incomprendida, que se la pasa siguiendo a un maniático sexual que le deja recaditos pornográficos en su bolsa, y luego ella trata de “reencontrar” su satisfacción íntima en cualquier lugar de la ciudad.
El abuelo, llamado Papapa, que hace el intento de entrar a un asilo para estar cerca de su seudo-obsesivo-amor hacia una vieja que ni conciencia tiene, que sólo ríe. Y que al prohibirle la amistad de la anciana, hace una revolución que acaban siendo los “piratas del asilo” confiscando el televisor, comida y muchas cosas más, y de la cual intercede Lucy para el bien del hombre, pero termina por aliarse y disfrutar la aventura del rescate quijotesco.
Mariana, la hija mayor, que admira, a un grado casi lésbico, a su prima Katy. Y Sergio, el hijo menor, que ve fantasmas (igualito al niño de la película Sexto Sentido, no cabe duda). Y para colmo, un gato que no se deja castrar y que se la pasa huyendo, hasta llegar a conocer su amorío con una gata de su especie. Y que olvidar a la abuela, y al señor Braun con su perro que son los fantasmas de la historia. Viene integrado, también, su frío y escalofrío cuando los ve. El final es tan predecible que al cerrar el libro uno se queda con la satisfacción de decir: Y todos vivieron felices para siempre… FIN.

La novela, en conclusión, es divertida, se lee en un sentón, y mantiene al lector cautivo por conocer el desenlace de los personajes, con momentos de angustia y de alegría. En horabuena, hay que tener en la mira a Roncagliolo, pues ha puesto en alto el nombre de Perú en las letras ganando el premio Alfaguara de Novela 2006 con Abril rojo, y, claro, se perfila para que sea el sucesor de Mario vargas Llosa en las letras latinoamericanas.

La frase:

Prohibir algo es despertar el deseo.
Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) Escritor y filósofo francés.

pasatiempo del mar...


Caín y Abel

Trepado en mí
casi no hacía ruidos,
pero desafortunadamente
su bestia comía de mi culo.
Un hombre silencioso en tiempos de guerra.

Este hambriento –dije- es mi hermano.
Y me abrí delicadamente
como un jacinto a la pisada del buey.

Le di agua de mi boca,
manos que fueron pañuelos para su frente,
mi espalda como un pan
y ojos que supieron cerrarse a tiempo.

Trepado en mí,
dije este hombre es mi hermano
y lo quiero
porque somos igual de pobres
y estamos igual de hambrientos.

Lenguas en erección
Juan Carlos Bautista