15 de abril de 2008

el viento y sus palabras...


Soneto de Montevideo II

El cielo gris... aquel cielo hizo de mí un ave que picoteó el pasado.
Hay una tristeza que se bebe muy suave, como si fuera un vino hecho, especialmente, para aquel que quiere sentir el sabor del tiempo.
Porque la vejez no existe, sólo la memoria.

Caminé sobre la calle donde, una vez, la sangre la pintó de dolor. Y una guitarra sonó cuando pasé; era una canción que me hizo recordar los ojos de mi padre, sus manos, su cuerpo viejo, su cara triste, sus ojos llenos de lágrimas, su piel arrugada. Esa noche mi padre había vuelto a mí.

Su historia era mis caminos, pues, queriendo y no, quería disfrutar de todo aquello que ya no existía. Tomé un mate, caminé por la playa pocitos y disfruté el plateado del río...

Montevideo, se había convertido en mi sueño.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Poesía con sabor a historia, a vivencias pasadas, a nostalgia, al tiempo que inexorablemente sigue su marcha y sólo nos deja aquello que acumulamos en la mente y en el corazón...

Excelente poema, felicitaciones

Ursus

Anónimo dijo...

Esta muy padre...

se siente la nostalgia en cada letra, es mas, me fui a Montevideo, quise vivir lo que viviste... en horabuena chikillo...

marianita.