24 de junio de 2008

pasatiempo del mar...


Noches de Moscú

El invierno se asoma
en una habitación
de seis metros cuadrados.
Dos obreros
después de su jornada
se quitan el uniforme
se sacuden el tedio
y duermen juntos
juntísimos
pegada la piel
en medio de sudores
apretadas las bocas
para no atraer a los vecinos
para que el amor camine
con más libertad en este cuarto.

La felicidad los convierte en enemigos
del Estado.

Las estancias del hombre
Mauricio Nehbli

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuando la libertad personal y la propia identidad se viven en la oscuridad, no queda más remedio que aceptar la clandestinidad como forma de vida. Y es ahí, en ese espacio íntimo, totalmente propio, donde se puede ser verdaderamente libre. Un poema de verdad hermoso.

Ursus