
Noches de Moscú
El invierno se asoma
en una habitación
de seis metros cuadrados.
Dos obreros
después de su jornada
se quitan el uniforme
se sacuden el tedio
y duermen juntos
juntísimos
pegada la piel
en medio de sudores
apretadas las bocas
para no atraer a los vecinos
para que el amor camine
con más libertad en este cuarto.
La felicidad los convierte en enemigos
del Estado.
Las estancias del hombre
Mauricio Nehbli
1 comentario:
Cuando la libertad personal y la propia identidad se viven en la oscuridad, no queda más remedio que aceptar la clandestinidad como forma de vida. Y es ahí, en ese espacio íntimo, totalmente propio, donde se puede ser verdaderamente libre. Un poema de verdad hermoso.
Ursus
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